“Es
dulce contemplar desde la orilla las olas sublevadas por la tempestad
y el riesgo de un infeliz que lucha contra la muerte: no porque tengamos
el placer de la desgracia del prójimo, sino porque la vida
nos consuela de los males que no padecemos”. Lucrecio.
Es necesario estar
preparados para enfrentar una crisis. Las primeras horas y los primeros
siete días son los más difíciles, ya que se deben
tomar decisiones rápidas en un momento de estrés y de
datos desencontrados. La pérdida de control, la percepción
de asedio y de persecución, el pánico y las acciones
basadas en una perspectiva de corto plazo propician el caos y la confusión.
Mientras algunos responsables
del manejo de la crisis prefieren la negación y se rehúsan
a responder las preguntas de la prensa; otros prefieren controlar
las noticias y divulgar datos parciales y poco precisos. En ambos
casos se genera una falta de credibilidad respecto a los responsables
de las acciones de salvamento y la prensa procura investigar, por
su cuenta, lo que no se revela, poniendo en riesgo otras vidas y todo
el éxito de un plan. Pocos son los que buscan aplicar una estrategia
de comunicación más franca y abierta. Lo más
indicado es mantener a los medios lo suficientemente informados sobre
los hechos mientras se prevé una verificación más
profunda. La historia se debe comunicar con base en hechos; si hay
dificultades, la prensa hará la historia.
No hay reglas definidas
para elaborar un buen plan de comunicación en momentos de crisis.
Por mejor que se maneje, siempre se podrá mejorar porque finalmente,
las crisis ocurren de manera imprevisible. Sin embargo, al igual que
las acciones de emergencia, las acciones de comunicación requieren
un protocolo de funcionamiento que se debe difundir a través
de la capacitación de todo el cuerpo de profesionales implicados
en estos escenarios. Se trata de un trabajo intenso antes de la crisis
en el que se deben crear diversos escenarios. En esa etapa es necesario
identificar todos los recursos humanos y técnicos para desarrollar
el plan de emergencia. Resulta mucho más eficaz y económico
invertir durante la etapa de prevención que hacerlo a última
hora. En esta etapa son útiles los siguientes consejos:
-
Defina claramente el papel de la comunicación en la situación
de emergencia específica. Esto lo ayudará a concentrarse
en su objetivo.
-
Identifique
al público objetivo del trabajo de emergencia. Por ejemplo,
los habitantes de las áreas más afectadas, los parientes
de las víctimas, la prensa, los gobiernos e instituciones
donadoras, la comunidad internacional, etc.
-
Identifique las necesidades de ese público en una situación
de emergencia. Es útil realizar ejercicios de imaginación
y de observación.
-
Defina
los objetivos que se desean alcanzar en relación con el
trabajo del equipo de comunicación.
-
Establezca los parámetros de conducta ética que
debe seguir el trabajo de comunicación. Discuta previamente
si los cuerpos de las víctimas de un desastre aéreo,
por ejemplo, pueden quedar expuestos en la calle al alcance de
las cámaras fotográficas y de video. No espere el
último momento para discutirlo.
-
Forme
y capacite un equipo. Los periodistas, técnicos en tecnología
de la comunicación y locutores con experiencia en periodismo
diario son los más ágiles y pueden facilitar bastante
el trabajo ya que están acostumbrados a trabajar bajo presión
diaria en la búsqueda de información, en la preparación
de la misma y en su transmisión lo más rápidamente
posible. Prepare un organigrama del equipo. Diséñelo
de manera simple y detallada para que pueda colocarlo en un lugar
visible a fin de que todos conozcan sus funciones. Forme un equipo
de comando. Recuerde que este equipo deberá estar disponible
las 24 horas durante los primeros siete días. Por consiguiente,
deberá contar al menos con dos personas para cada función.
Las funciones deben ser rotativas; dado el alto nivel de estrés.
-
Capacite
a todo el personal técnico para dar entrevistas, pero deje
en claro que no todos lo harán. Para ese trabajo deberá
identificar a los posibles voceros. Asegúrese de que todo
el equipo de comunicación asista a la capacitación,
a la preparación del plan de contingencia y a las simulaciones.
-
Desarrolle mensajes para su público y respuestas a posibles
preguntas de la prensa. Por lo general, en momentos de crisis
la prensa hace preguntas sobre aspectos conocidos y, por lo tanto,
se podrían tener listas las respuestas.
-
Identifique
todos los recursos tecnológicos de comunicación
que puedan estar disponibles en una situación de emergencia.
Incremente al máximo tales recursos. Recuerde que los recursos
formales podrían fallar durante la emergencia, como las
conexiones telefónicas o la energía eléctrica.
Quizá no haya forma de transmitir un fax, mensajes electrónicos,
etc. Prepare planos de distribución de los datos con escenarios
tecnológicos diferenciados pero tenga presente que en estas
situaciones la radio y la Internet son medios privilegiados.
-
Prepare
una página web de emergencia. Durante la crisis, esta debe
tomar el lugar de la página principal de su organización.
Cree recursos que se puedan adaptar rápidamente a las necesidades
identificadas en los ejercicios o experiencias previas. Intente
publicarla en algún servidor para que pueda servir de referencia
a quienes buscan información.
-
Desarrolle
un plan de tránsito y de infraestructura para la prensa
en las áreas más críticas. La prensa debe
estar lo más cerca posible del lugar. Defina cuál
es el tramo de aislamiento por el que se permitirá el acceso
a la prensa. Programe visitas guiadas para evitar que la prensa
se arriesgue e irrumpa en zonas peligrosas a fin de buscar una
mejor imagen.
-
Reserve, junto al comando de operaciones, un área de trabajo
del equipo de comunicación con toda la infraestructura
posible para la transmisión de mensajes, entrevistas colectivas,
lectura de boletines, alimentación, refugio y descanso
para la prensa.
-
Desarrolle
una red de socios que puedan prestar apoyo con recursos humanos
y tecnológicos. Las emisoras de radio y de televisión
de mayor alcance pueden ser muy útiles y se les deberá
incluir al menos como parte de los ejercicios previos de capacitación.
-
Identifique
en el comando de las operaciones a un vocero y defina con él
una estrategia para las entrevistas y evite la obstaculización
de los trabajos de rescate y salvamento. Evite que la mayor
autoridad del comando se exponga a la prensa, ya que es un recurso
para evitar el caos y para reforzar la credibilidad de los trabajos
durante los momentos más graves de una crisis. Éste
deberá delegar a un asistente para la transmisión
de información y para que eventualmente hable con la
prensa. La voz de la crisis deberá ser solo una y debe
transmitir seguridad y credibilidad y ayudar al público
a mantener la confianza en el comando. Confiar quiere
decir entregarse a la protección de alguien o de algo.
Recuerde a los posibles voceros que se identificaron durante
la capacitación.
-
Defina rápidamente
dos o tres mensajes para ese momento inicial. Es hora de limitar
la ansiedad pública y proporcionar información
oportuna, exacta y actualizada, principalmente sobre las víctimas.
En ese momento se identificará al comando de los trabajos.
La gente quiere información ahora y quiere saber
qué sucedió, dónde y qué se está
haciendo de forma precisa y en el momento adecuado. Es importante
que quede claro cuál es la amenaza, su duración,
el número de víctimas y cómo se está
solucionando el problema. Pero no se conforme con decir cómo
se solucionará, de forma incierta. Mejore su mensaje
y dé a conocer las precauciones que se tomarán
y en cuántos minutos, días u horas y en qué
determinado momento se podrá obtener un resultado que
será presentado a todos. Todo mensaje debe transmitir
claramente el deseo y la determinación del comando para
esclarecer la situación o corregir cualquier problema.
-
No pierda tiempo
en trámites burocráticos ni intente aprobar ni
diseminar los comunicados y mensajes escritos por terceros.
El organigrama y flujograma del trabajo de equipo, elaborados
previamente, deben estar en un lugar visible y reflejar un momento
de emergencia en el que el flujo de la información necesita
ser lo más simple posible. Se deberá confiar tanto
en el equipo de comunicación como en el de operaciones.
-
Coordine la
periodicidad de las entrevistas y de los boletines con el comando
de operaciones y con la prensa. Prepare una agenda para las
visitas guiadas. De ser necesario, restrinja al máximo
la presencia de la prensa en los tramos de aislamiento más
cercanos, dé prioridad a los fotógrafos y camarógrafos.
De ser posible, saque imágenes y fotos de las áreas
para distribución.
Las visitas de las
autoridades al lugar de los hechos son un momento importante y estresante
del trabajo. Estas visitas generalmente se programan para tranquilizar
los ánimos y alimentar la percepción del público
de que la resolución de los problemas es una prioridad política
y de que el más alto escalón de la organización
del Estado realiza un seguimiento exhaustivo. Coordine previamente
con los asesores de la autoridad una estrategia de la visita y de
las entrevistas para evitar andar a ciegas. Prepárese para
lidiar con situaciones difíciles, como críticas, nerviosismo,
discusiones entre las autoridades y las víctimas, tumultos
y confusiones con la prensa, etc., que dan una imagen de caos y de
falta de control.
Es un desafío
enfrentar los medios de comunicación bajo cualquier circunstancia.
Las “fuentes” y los medios de comunicación tienen
objetivos diferentes. La “fuente” quiere que el público
tenga una perspectiva favorable o, al menos, que su postura en determinada
situación se exponga de manera clara, precisa y justa. En cambio,
para los medios de comunicación generalmente eso es lo menos
importante. Lo que quieren es publicar una historia sobre algo que
las personas no saben, algo interesante y que ejerza una influencia
sobre la población.
Recuerde que en este
juego los medios de comunicación tienen la última palabra.
No discuta con el periodista ni pierda la compostura. Si lo hace,
nunca ganará en una discusión de ese tipo. Algunos periódicos
deliberadamente provocan una discusión con el fin de suscitar
una respuesta interesante. En todo caso, no olvide que son ellos quienes
divulgarán la información.
| Mantenimiento
de la crisis |
|
En este momento es
fundamental transmitir mensajes sobre la rehabilitación, es
decir, las acciones que permitirán, en el corto plazo, la restauración
de los servicios básicos y la reparación de daños
físicos y sociales ocurridos en la comunidad.
Proveer información
a la prensa y estar accesible es fundamental para evitar rumores.
Vigile lo que se publique para que pueda corregir inmediatamente cualquier
información equivocada.
Recuerde que en momentos
como éste siempre se buscan historias que aumenten la empatía
del público con el esfuerzo y el sufrimiento de las víctimas
(por ejemplo, el bombero que arriesgó la vida para salvar a
un niño, el adolescente que logró sobrevivir n
días sin agua ni comida, el perro que encontró a un
niño, un señor que se salvó porque tenía
un celular en el bolsillo, el reencuentro emocionante de parientes
desaparecidos, la emoción y el estrés en los equipos
de trabajo). Éstos son ejemplos de las historias que la prensa
explora exhaustivamente y que también deben ser exploradas
por el equipo de comunicación para motivar a la población
y reforzar la confianza en el comando. Las personas están más
motivadas a modificar su conducta por aspectos culturales y emotivos
que por la información objetiva que se les proporciona.
El público debe sentir que tiene la capacidad de tomar acción
en un caso de crisis, de tal forma que se reduzca la probabilidad
de victimización y miedo. La preparación física
y mental liberará la ansiedad a pesar de que se enfrente una
lesión potencial o la muerte. Un mensaje de acción puede
proporcionar a la gente un sentimiento de que pueden dar pasos para
mejorar una situación y no ser víctimas pasivas de la
amenaza.
Se hará todo lo posible para que la gente entienda y apoye
los planes de respuesta y recuperación. En la medida que la
crisis evolucione, será conveniente anticipar el persistente
interés y el escrutinio por parte de los medios. Ciertos desarrollos
inesperados, rumores o desinformación pueden hacer que los
medios asuman una actitud negativa hacia los comunicadores de la organización.
Algunos otros profesionales, líderes de opinión, expertos,
profesionales no relacionados con la organización podrán
hacer comentarios públicamente sobre los problemas de la crisis
y algunas veces contradecir o malinterpretar el mensaje. Espere críticas
sobre su manejo de la situación.
A medida que la crisis
se resuelve, se regresa al estado normal de trabajo con un entendimiento
completo de lo sucedido, al mismo tiempo que todos los sistemas de
recuperación se ponen en marcha. Esta fase se caracteriza por
una reducción del interés tanto por parte del público
como de los medios. Una vez que la crisis se ha resuelto, puede ser
necesario responder las preguntas inquisitivas de los medios sobre
cómo se manejó el evento. Se puede tener entonces la
oportunidad de reforzar los mensajes de salud pública mientras
el tema todavía esté presente. Puede ser necesario establecer
campañas de educación pública o cambios en el
sitio web de la Internet. La investigación ha demostrado que
normalmente la comunidad está mejor dispuesta a evitar un riesgo
y a la educación sobre mitigación justo después
de que ha ocurrido un desastre.
Cuando la crisis ha terminado es fundamental también evaluar
el desempeño del plan de comunicación, documentar las
lecciones aprendidas y determinar las acciones específicas
que lleven a mejorar el sistema o el plan de crisis.
Algunas malas prácticas que contribuyen a una pobre respuesta
pública y que pueden superarse a través de la planeación,
coordinación, investigación y capacitación incluyen:
- Mezcla de mensajes de múltiples
expertos.
- Emisión de información
tardía que hace que los eventos sean discutibles.
- Mensajes que tratan de sobreasegurar.
- Recomendaciones al público
que no han sido revisadas con cuidado.
- Dejar que corran chismes y rumores
sin ser enfrentados ni corregidos.
- Voceros con un pobre comportamiento,
conducta inadecuada, muestra de falta de empatía o uso de
humor inadecuado.
Es posible que las
conductas humanas dañinas combinadas con malas prácticas
de comunicación conduzcan a respuestas inapropiadas, de forma
tal que estas situaciones puedan resultar abrumadoras durante la respuesta
a una crisis.
La comunicación en esas condiciones es fundamental para prevenir
respuestas negativas a través de:
- La ejecución
de un plan sólido de comunicación en crisis
- Constituirse en
la primera fuente de información
- Expresión
de empatía y cuidado
- Demostración
de competencia y experiencia
- Una actitud abierta
y honesta
- Compromiso y permanente
dedicación a la respuesta y recuperación de la situación.
| Necesidades
y tipos de audiencia |
|
Las necesidades de
la audiencia pueden identificarse de tres maneras:
- Su relación
con el incidente.
- Sus diferencias
psicológicas.
- Sus diferencias
demográficas.
Existen diferentes
audiencias a las cuales se debe dirigir la comunicación sobre
riesgos en emergencias y crisis:
-
Medios de comunicación
-
El público afectado por el desastre o emergencia y a quien
se dirigen los mensajes de acciones.
- Miembros de familia
de las víctimas y de los trabajadores que atienden la respuesta.
-
El público inmediatamente fuera del área del desastre
o emergencia para quien no están dirigidos los mensajes
de acciones.
-
Trabajadores enfocados en la respuesta y recuperación de
la emergencia.
-
Profesionales médicos y de salud pública involucrados
en la respuesta a la emergencia.
- Profesionales de
la salud que no pertenecen al equipo de respuesta a la crisis o
emergencia.
- Líderes cívicos,
locales, estatales y nacionales.
-
Congreso.
- Comercio e industria.
- Comunidad nacional.
-
Países vecinos.
-
Comunidad internacional.
- Contrapartes y socios
específicos de la emergencia.
Determine
en su plan de comunicación una estrategia para cada público.
En el primer momento, concéntrese en los cuatro primeros públicos
de esta lista.
El papel del vocero
en una emergencia es comunicar al público información
que quiere o necesita saber para reducir la incidencia de enfermedad
y muerte.
El vocero no sólo es responsable de los mensajes que se transmiten
sino que también debe estar involucrado en su elaboración
para hacerlos suyos. Las palabras y las personas deben coincidir.
El vocero no solo lee el mensaje sino que es el mensaje y debe mostrar
que cree en lo que dice. Si el vocero no entiende perfectamente el
propósito del mensaje o las recomendaciones tendrán
problemas en asumir el estado de confianza necesario para transmitir
seguridad y credibilidad.
Después de un evento, la indignación seguramente será
universal y extraordinariamente alta, ya sea que el peligro sea real
o imaginario. Una de las metas debe ser que la gente encuentre un
balance, lejos de la negación y del miedo paralizante y que
asuma un estado más racional al percibir una actitud de cuidado
e información clara. No obstante, debe ser honesto con la gente
acerca de los peligros que puede enfrentar pues de otra manera se
perderá la confianza.
En el caso de incidentes de origen antropogénico es muy difícil
decirle a la gente que siente lo sucedido cuando está enojada;
sin embargo, dar disculpas es uno de los mecanismos más efectivos
para reducir la indignación. Existen cinco pasos para decir
que lo siente:
- Diga lo que
hizo: explique las circunstancias y diga lo que hizo mal.
- Diga que lo
siente: se tiene que expresar de todo corazón.
- Haga lo correcto
para corregir el problema: reconozca el problema e inicie inmediatamente
su solución.
- Haga lo correcto
y compense a las víctimas: esto es muy importante, no
sólo se debe evitar que sucedan estos incidentes sino compensar
por los daños.
En cada emergencia,
la organización enfrenta dos tareas emocionales dolorosas:
advertir y enfrentar las emociones que siente o niega el público
y advertir y enfrentar las emociones que la propia organización
siente o niega. El comunicador de salud tiene que manejar tres niveles
de excitación y de negación emocional: la del público,
la del científico y la del mismo comunicador. No será
fácil, pero es parte del trabajo y hay que enfrentarlo.
El vocero debe estar disponible las 24 horas del día y proporcionar
los números telefónicos donde se le puede localizar.
Nunca debe especular sobre situaciones desconocidas. Con el fin de
reforzar la confianza, prepare con anticipación paquetes de
información general y trate de actualizar la información.
Cuando existen lapsos en el flujo de información se estimula
la especulación y aumenta la ansiedad.
Es necesario mantener la discusión enfocada en los hechos.
En caso de una sesión personal, se recomienda:
-
Si está siendo atacado de forma personal recuerde que la
persona no está enojada con usted sino con la situación.
-
Apóyese
en el lenguaje corporal abierto (consultar la sección correspondiente
a este tema).
-
Use un lenguaje con tono suave y volumen más bajo que el
del individuo enojado.
-
Tome
notas sobre las preocupaciones y preguntas de la gente.
-
Cuando
escuche una preocupación o queja, repita lo que ha entendido
y pregunte si entendió correctamente.
-
Permita
que la gente exprese sus sentimientos y pídales que le
permitan escribir sus preocupaciones.
-
Admita
cuando no sabe la respuesta y ofrezca averiguarla y hágalo
a la brevedad.
-
No prometa lo que no puede cumplir, explique que ciertas variables
no se pueden controlar, como el tiempo o los resultados de los
análisis de laboratorio, pero que hará todo lo que
pueda para mantener los tiempos.
| Cómo
dar una buena entrevista: |
|
10 mandamientos:
- No mienta.
- No diga nada que
no quiera que se divulgue.
- No conceda entrevistas
con prisa.
- No dé respuestas
largas ni incoherentes.
- No repita ni las
palabras ni las frases negativas de los periodistas.
- No pierda el control
de la entrevista.
- No use jerga.
- No se sienta obligado
a responder.
- No empiece una entrevista
si no tiene un objetivo claro de comunicación.
- No empiece una entrevista
si los mensajes que va a comunicar no son concretos.
| Ahora
lo invitamos a revisar un estudio de caso sobre "La epidemia
de cólera en Perú", donde se hace un análisis
de la comunicación en crisis. |
-
Andrade Filho, Carlos Wilson. O corpo de lata no rito do movimento:
percepções e entendimentos semióticos do
trânsito auto-motor nas grandes cidades. 2002. Dissertação
(Mestrado) - Curso de Pós-Graduação em Comunicação
Social, Universidade de Brasília, Brasília. 124f.
-
Department for International Development. Working with the media
in conflicts and other emergencies. Rwanda, [1997]. 70p.
-
Freimuth,
Vicki. Communication. Atlanta: Centers for Disease and Prevention
Control, 15f.
-
National Association of Science Writers. Communicating science
news: a guide for public information officers, scientists and
physicians. Greenlawn, 1996. 36p.
-
Pinho, J. B. Relações públicas na internet:
técnicas para informar e influenciar públicos de
interesse. São Paulo: Summus, 2003. 215p. (Novas Buscas
em Comunicação, 68).
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