Medios de comunicación

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La comunicación ambiental –en la prensa escrita, radio, televisión y más recientemente en la Internet– ha evolucionado rápidamente no sólo en los países desarrollados sino en los que están en vías de desarrollo, de forma tal que junto con la salud es uno de los temas favoritos del público y de muchos políticos y es un campo de interés para los medios de comunicación.

El periodismo o comunicación ambiental es una rama del periodismo científico. Pretende ofrecer información útil y práctica que permita al ciudadano decidir –con conocimiento de causa– lo que puede controlar en su propia vida. De esta forma, contribuye al desarrollo de la capacidad de las personas para decidir sobre su forma de vida, no sólo en su propio entorno, sino en su país e incluso en el planeta.

En la comunicación ambiental se da la interdisciplinariedad de las ciencias ambientales con la ciencia de la comunicación. La comunicación ambiental explica la relación de las sociedades con su ambiente, las características propias del entorno y cómo el hombre puede verse afectado positiva o negativamente. Al tratar fenómenos relacionados con la naturaleza, incluidos los seres humanos, involucra a las ciencias naturales, la física, la biología, la psicología y la química, entre otras. Lo anterior conlleva a que el periodista tenga que desarrollar la capacidad de manejar diversos aspectos científicos, como el impacto del ambiente sobre la salud de poblaciones particulares (grupos de alto riesgo) o abiertas (comunidades completas).

Es probable que ninguna otra especialidad periodística tenga que afrontar un temario tan amplio, novedoso y complejo. La complejidad es doble, pues no sólo se trata de que el periodista entienda los pormenores del problema en cuestión, sino que deberá encontrar las formas y el lenguaje adecuados para contarlo al radioescucha, lector o televidente. Esa complejidad puede conducir al alarmismo y a divulgar información que coloca en el mismo saco los riesgos científicamente demostrados y los que están en proceso de evaluación o que todavía carecen de comprobación científica. Por otro lado, se puede caer en el periodismo de denuncia con un análisis simplificado de los problemas y una lucha entre “buenos” y “malos”, lo que puede derivar en espectáculos y no necesariamente en procesos analíticos. Esa situación puede cansar al público por las quejas y escándalos en todos los niveles.

El medio más frecuentemente utilizado para obtener información sobre el ambiente varía de un país a otro y depende de los niveles de instrucción y socioeconómicos. Mientras más elevado sea el nivel de educación de los adultos, más preferencia tiene el periódico antes que la televisión. Otros medios impresos, especialmente los libros, se consideran fuentes más fiables de información científica sobre el ambiente. En los países en desarrollo, donde las tasas de analfabetismo son altas, predominan la radio y la televisión; no obstante, existen amplias variaciones.

Actualmente, el medio de comunicación por excelencia en las zonas urbanas es la Internet. El número de usuarios mundial está creciendo constantemente. El Almanaque de la Industria de la Computación reportó 490 millones de usuarios mundiales con acceso a la Internet en el año 2002 y para el año 2005 se calcula que 118 personas de cada 1.000 estarán comunicadas por esta vía.

La Internet ofrece muchísimas oportunidades para el flujo inmediato de información. Las señales de datos, audio y video pueden enviarse a cualquier parte del mundo en cualquier momento y ni siquiera es necesario estar en línea para recibirlas; de esta manera, la Internet rompe las barreras del lenguaje, tiempo y espacio. La información en la Internet permite que sea usada por los diversos medios de comunicación, así como por aquella persona que a través de buscadores puede hallar lo que le interesa sobre cuestiones ambientales o bien puede ampliar una noticia en particular.

Cuando el reportero de un periódico escribe una nota acerca de un derrame químico o una fuga radiactiva está haciendo comunicación de riesgos. Cuando un periodista de una revista escribe un artículo sobre la lluvia ácida, también está escribiendo sobre riesgos. La comunicación de riesgos también ocurre cuando las noticias o los medios de entretenimiento describen peligros relacionados con la salud –potenciales, inminentes o existentes– que pudieran suceder a algunos lectores o público de la audiencia.

Esos peligros a la salud pueden ser de diversa índole, preocupaciones de salud pública (como la propagación del SIDA), preocupaciones ambientales (como el deterioro de la capa de ozono), e incidentes que involucran materiales peligrosos, entre otros. Sin embargo, la comunicación de riesgos se extiende más allá de las historias acerca de desastres naturales, actos de terrorismo o amenazas del clima. La comunicación de riesgos también se apoya en los medios de comunicación para dar a conocer adelantos médicos reales o supuestos, nuevas drogas farmacéuticas, programas de salud, medidas de mitigación de ciertos riesgos para la salud (por ejemplo, el plomo en la gasolina) y otras medidas para controlar la contaminación.

Es importante que los medios refuercen la conciencia de que la solución de los problemas ambientales depende de la participación de las personas y las comunidades afectadas. Así, el periodista ambiental promueve la conciencia y el ejercicio del derecho a estar correctamente informado y a participar en las decisiones sobre las condiciones de nuestra vida en la Tierra y su efecto en la salud de las poblaciones.

Las noticias ambientales proceden básicamente de personas, empresas, asociaciones y organizaciones diversas preocupadas o vinculadas a estos temas. En muchos países, se considera que son las asociaciones ecologistas las responsables de dar a conocer los problemas ambientales y sus riesgos. Son estas asociaciones, nacionales e internacionales, las que se consideran como coinventoras del periodismo ambiental, pues fueron las pioneras en dar a conocer este tipo de problemas y los riesgos que tanto para el ambiente como para la salud implican ciertas condiciones de vida (por ejemplo, vivir en una zona contaminada, manejar productos químicos en el trabajo, etc.).

Otras fuentes de información son los propios partidos políticos que han descubierto que la bandera de la ecología puede arrastrar a muchos seguidores y conseguir votos. Los sindicatos en ciertas sociedades pueden jugar también un papel importante en lo que se refiere a la denuncia de riesgos asociados con procesos industriales.

El mundo científico afortunadamente cada vez desempeña un rol más activo en dar a conocer los riesgos para la salud. Las universidades y los centros de investigación, tanto públicos como privados, proveen información científica y técnica que permite poner los riesgos en su perspectiva adecuada.

Dada la amplia variedad de fuentes, lo fundamental es que el periodista esté consciente de la veracidad, rigor y compromiso de cada una de ellas, condiciones básicas que debe cumplir cualquier fuente. Es fundamental que el periodista no se transforme en un portavoz de la fuente sino que contraste la información de tal manera que tenga un escenario completo y equilibrado de la situación de riesgo a tratar.

Lo ideal sería que hubiera una independencia absoluta entre la fuente y el periodista, una sana distancia entre el que tiene la información original de la nota y quien la transmite; sin embargo, eso es difícil por la cantidad de intereses y actores involucrados.

Las presiones de tiempo y la propia organización periodística en sus diversas variantes (prensa escrita, revistas, radio, televisión) llevan a limitar las fuentes consultadas, lo que impide profundizar una noticia y tener un abanico de opiniones.

Como no es posible consultar todas las fuentes, se recurre a las más conocidas o las de más fácil acceso y se pierde la oportunidad de escuchar otras voces. Por lo anterior, es conveniente mantenerse cerca de los periodistas y proveerlos de información respecto a otras fuentes accesibles. De otra forma, se privilegian fuentes que pueden sesgar la información de forma importante.

Muchos científicos que participan en el proceso de evaluación de riesgos se sienten incómodos ante la posibilidad de entablar una relación con los reporteros. Ello se debe a que no pueden controlar cómo aparecerá la información que ellos proporcionan y temen citar equivocadamente los conceptos. Al hacer una investigación sobre determinado riesgo, el periodista puede acercarse a uno de sus principales interlocutores, que es el científico, pero no puede trabajar con la terminología difícil del especialista. La comunicación entonces se convierte en un punto de conflicto y no de encuentro. Un periodista enfrenta la premura y los hechos, mientras que el científico está obligado a tener paciencia y se centra en procesos; eso crea diferentes ritmos en la investigación que numerosas veces causa frustración al periodista. De ahí la necesidad de un periodismo especializado en material ambiental que difunda información actualizada, rigurosa, científica, contrastada y contextualizada sobre el ambiente. Eso no está exento de dificultades dado el gran volumen de datos, la multiplicidad de fuentes y la complejidad de los procesos, que frecuentemente son susceptibles de interpretaciones distintas. Además, algunas veces el reportero transcribe información de segunda mano no confrontada con la fuente original. A todos estos problemas se suman los derivados de la pluralidad de actores, intereses y valores que entran en juego.

La mayoría del personal de los medios de comunicación tiene pocos antecedentes sobre ciencia, medicina, toxicología, epidemiología, ingeniería, estadística, economía, leyes y todo lo relacionado con el riesgo, excepto los reporteros de especialidades en publicaciones de gran circulación. Por consiguiente, cuando los comunicadores se enfrentan con aspectos complejos, en donde incluso los expertos están en desacuerdo, es difícil que hagan un análisis objetivo y fundamentado de la situación; entonces, se enfocan en el aspecto humano, el drama y la política. También se producen distorsiones cuando los reporteros tratan de explicar los tecnicismos con palabras más simples. De allí la necesidad de acercamiento entre los medios de comunicación y los investigadores, técnicos y tomadores de decisiones de tal manera que vayan fortaleciendo su criterio respecto a los problemas de salud ambiental. Ello facilitará una cobertura mayor y un tratamiento más objetivo y claro de los temas.

Un periodista que trabaja cuestiones ambientales tiene las siguientes características:

  1. Hace investigación.
  2. Se involucra en temas científicos.
  3. La información que maneja puede tener un componente educativo.
  4. Es consciente de que cumple una responsabilidad social.
  5. Ejerce su profesión con objetividad y responsabilidad, sin confundirlo con la militancia ecologista.

De las clásicas preguntas que debe responder un periodista: ¿qué?, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿cuándo? y ¿por qué?, en el periodismo ambiental la más importante es la última.

Como la noticia se refiere (casi por definición) a lo no inusual, los medios de comunicación suelen insistir en los peligros relativamente graves o raros. Las catástrofes se comunican con más frecuencia que las causas menos espectaculares de fallecimiento y daño que tienen estadísticas análogas o incluso mayores.

Esta predisposición natural hacia lo dramático explica que la información sobre riesgos proporcionada por los medios de comunicación sea, con frecuencia, inadecuada. Cuando se informa sobre un riesgo ambiental, comúnmente se destacan sus características más alarmantes. El lenguaje austero de la noticia, es decir, las palabras y las gráficas utilizadas para transmitir información, deja también margen para la interpretación, especialmente por la falta de información básica. En algunos casos de emergencias ambientales se ha visto que la información se centra en el desastre propiamente dicho y pocas veces se analizan las fuerzas sociales, culturales y económicas subyacentes al evento. Recién cuando pasa la emergencia se consideran esos factores, pero generalmente en esa etapa el interés de la población baja, por lo que no se logra poner el problema en perspectiva en el momento adecuado.

Los medios de comunicación que transmiten noticias parecen evaluar la gravedad de un desastre en función del número de muertos y heridos, la extensión de los daños causados a los bienes y su alcance geográfico; sin embargo, la gravedad de un desastre por sí sola no establece su valor como noticia. Dado que la existencia de una crisis ambiental involucra las nociones culturales fundamentales del ser humano (científicas, filosóficas, religiosas), otros factores pueden influir en el valor del desastre como noticia, por ejemplo, los aspectos políticos, el momento en que se produce, la distancia geográfica, la probabilidad de su repetición en el territorio nacional y también el umbral de hastío de los periodistas y del público. Una vez que disminuye el interés por un acontecimiento ambiental espectacular, los medios de comunicación pasan a tratar otros temas. Esto, a su vez, se refleja en una disminución del interés del público: al prestar los medios de comunicación menos atención, a menudo el público considera los problemas como menos graves.

Al elaborar una nota periodística ambiental, se deben destacar las “ideas fuerza” de gran valor para conectar y comunicar con el ciudadano. Entre las ideas fuerza están las raíces culturales, la relación del ambiente con la salud, el vínculo de la preocupación por el ambiente con la modernidad, la calidad de vida, la prosperidad económica, la generación de empleo, la solidaridad hacia las futuras generaciones y el respeto hacia todas las formas de vida. Esto es fundamental de considerar en la comunicación de riesgos.

Los medios de comunicación, al reflejar las preocupaciones del público, han contribuido a legitimarlas. Las cuestiones ambientales tienen ahora una identidad institucional en forma de departamentos públicos y un conjunto de organismos oficiales y no oficiales. Los medios de comunicación están actuando cada vez más como un puente entre el público y los órganos de decisión.

Limitaciones periodísticas

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Los periódicos que escriben sobre el ambiente, como los que dan cualquier otra noticia, están sometidos a estrictas restricciones de tiempo y espacio. Sólo disponen de horas, en el mejor de los casos, para descubrir y asimilar un conjunto de hechos a menudo complejos, evaluar su importancia y el peso relativo que se ha de dar a opiniones diversas, captar la reacción y redactar o radiodifundir sus artículos. Habitualmente sintetizan esa información en unos pocos cientos de palabras y utilizan un lenguaje sencillo. Esas limitaciones producen inevitablemente distorsiones en forma de simplificaciones, opiniones no meditadas o la concentración en factores que parecen de inmediato importantes a expensas de los que pueden resultar más trascendentes en el largo plazo. La elaboración de informes precisos, transparentes, documentados y equilibrados en esas circunstancias exige una considerable pericia, que algunos periodistas, no todos, adquieren en alto grado. Los medios de comunicación tienden también, con frecuencia, a imitarse y a ser proclives a la moda, a adquirir intereses repentinos motivados por acontecimientos particulares, en especial temas de actualidad y luego, con la misma precipitación, se cansan de ellos.

La cobertura del riesgo también se ve afectada por las limitaciones propias del periodismo, como el tamaño de la organización, la restricción del espacio o del tiempo al aire, la disposición para el reportaje de noticias importantes, los plazos para la entrega de artículos y el difícil acceso a fuentes externas.

Para una historia menor los reporteros podrían necesitar tan solo una fuente. Si una fuente competente tiene algo más que decir, el reportero puede crear una historia de seguimiento al siguiente día. Los diferentes tipos de fuentes confiables les proporcionan a los reporteros distintos tipo de contenidos.

Los cierres tan ajustados de las noticias impiden un tratamiento profundo del tema porque los reporteros no tienen suficiente tiempo para investigar. La mayoría de los artículos sobre noticias impactantes se escriben en pocas horas, no días, aunque los periodistas que cubren información sobre tecnología o ciencia compleja pueden tomar hasta una semana, en ciertos casos. Con frecuencia, los reporteros no especializados, en particular los de publicaciones o estaciones pequeñas, no saben a dónde ir para encontrar fuentes autorizadas y a veces consultan las menos apropiadas.

Se les debe pedir a los medios:

  1. Que la difusión sea comprensible y equilibrada, que se incluyan opiniones contrastadas sobre los problemas, sus causas y sus consecuencias y que se use un lenguaje accesible para la mayor parte de la población, sin que eso implique pérdida de rigor científico.
  2. Que se analicen los problemas ambientales en los contextos económicos, políticos, sociales y culturales.
  3. Que se ofrezca al público la máxima cantidad y calidad de datos disponibles sobre cada asunto ambiental de relevancia social, de tal manera que cada ciudadano esté en posibilidades de formar su propio juicio, a partir del cual pueda opinar y actuar.
  4. Que seleccionen cuidadosamente las fuentes de información, incluidos profesionales y científicos con quienes se vaya construyendo una relación de confianza y beneficio mutuo.

Como apoyo a lo anterior, se considera necesario sensibilizar a los responsables de los medios, directores y jefes de redactores sobre la importancia del trabajo de los periodistas especializados. Además de apoyar la formación profesional especializada de periodistas en esta área, hay que fortalecer por medio de cursos, talleres y seminarios a quienes se encuentran en el ejercicio profesional.

En la comunicación de riesgos es importante hacer mención “de los filtros” de la información en los medios de comunicación. Los “filtros” dependen de las ideologías o intereses de los directores, los que deciden los temas sobre riesgos que se van a divulgar.

Audiencia con los medios

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Para tener una audiencia con los medios, se requiere establecer una lógica concatenada de acciones que puede resumirse en tres etapas.

CON ANTELACIÓN

  • Fomente una relación de cooperación en vez de antagonismo con los medios.
  • Desarrolle un plan de comunicaciones para tratar con los medios y establezca límites claros de autoridad. Recuerde que una comunicación de riesgos efectiva requiere preparación.
  • Identifique las necesidades e intereses de los medios.
  • Prepare una lista de contactos con los medios.
  • Establezca relaciones con los medios antes de que los necesite.
  • Conozca a los reporteros locales y familiarícese con sus antecedentes, actitudes y habilidades.
  • Defina una sala para la entrevista con los medios en caso de emergencia.
  • Organice una sesión anual abierta para los reporteros y editores, así como una visita al lugar de riesgo.
  • Prepare un paquete de información para los medios.
  • Redacte materiales escritos sobre antecedentes e incluya tablas y cuadros elaborados con claridad.
  • Anticipe preguntas difíciles y esté preparado para ellas.
  • Elabore un video de sus presentaciones.
  • Evalúe el formato más efectivo para hacer sus presentaciones.
  • Responda a las llamadas de seguimiento e información.
  • Invite a los reporteros a que lo contacten cada vez que necesiten información, no sólo cuando haya problemas.
  • Invite a los medios a los simulacros de emergencia.
  • Mantenga los archivos de interacción con los medios.
  • Establezca procedimientos para responder a las publicaciones o programas con información correcta.
  • Asegúrese de que todos los empleados entienden la política de su institución para dar información a los reporteros. Conozca perfectamente lo que está autorizado para discutir.

DURANTE

  • Recuerde que el público es el último receptor de los medios de comunicación.
  • Esté consciente de que el público y los medios desconfiarán de usted en una situación de emergencia.
  • Proporcione a los medios una lista de compañías independientes que puedan servir como fuentes de información en una situación de emergencia.
  • Conozca el nivel de conocimiento científico y técnico de los reporteros participantes; ayúdelos a entender los problemas técnicos.
  • Ofrézcase a proporcionar más información.
  • Use los diversos medios para ofrecer información: canales alternativos (tales como radio y prensa) para apoyar y reforzar sus puntos.
  • Familiarícese con los horarios de cierre de los medios.
  • Asuma que toda la información está archivada; no responda a preguntas de forma improvisada.
  • Enfatice sólo tres o cuatro puntos durante su interacción. Mantenga su presentación simple.
  • Corrija la información incorrecta, pero nunca repita palabras poco halagadoras.
  • Hable sólo de lo que conoce, evite la especulación.
  • Sea juicioso y seleccione las preguntas que va a responder, parafrasee cualquier pregunta si es necesario o reformúlela cuando la pregunta incluya una premisa con la que no está de acuerdo.
  • Hable de forma consistente y clara; use oraciones cortas y simples que perduren en la memoria.
  • Explique el contexto. No asuma que los hechos hablan por sí mismos.
  • Use analogías, ejemplos y anécdotas de forma cuidadosa; use gráficas, cuadros y números.
  • Sea profesional y cordial. No trate de lisonjear a los reporteros con cumplidos.
  • No sólo hable desde el punto de vista de la institución. Esté preparado para preguntas personalizadas, tales como “¿viviría usted aquí?” o “¿se sentiría usted seguro bebiendo el agua?”.
  • Asegúrese de que su vocero entiende y apoya las políticas de la institución.
  • No subestime la seriedad de una emergencia o de un problema.
  • No asuma una actitud antagónica ni confronte o pierda los estribos.
  • No menosprecie los diferentes puntos de vista.
  • No ataque a los medios porque se verá a la defensiva.
  • No haga bromas con los asuntos que preocupan a la gente.
  • No mienta.
  • Conteste las acusaciones volteando la situación y mostrando preocupación por el bienestar de la gente.
  • Reconozca y aplauda los esfuerzos meritorios del personal e respuesta de emergencias. Evite cuidadosamente intensificar los miedos.
  • Enfatice aquello que se está haciendo para corregir los problemas.
  • Dé una razón si es que no se puede hablar de algún asunto. No lo deseche sin comentarlo.
  • Establezca una sesión de preguntas y respuestas al final de la presentación.
  • Siéntase libre de terminar de forma política una entrevista hostil si los esfuerzos fallaron para evitar hostilidad.
  • No dé información exclusiva a un solo reportero.
  • Grabe o filme las conferencias de prensa para verificar y analizar la experiencia.

DESPUÉS

  • Evalúe sus esfuerzos de comunicación para determinar si fueron efectivos al transmitir información y abordar preocupaciones.
  • Corrija rápidamente los principales errores de los medios, de tal forma que no se repitan. No se preocupe de errores menores.
  • Si se ha escrito un artículo o una nota de forma imprecisa, trate de determinar qué fue lo que no funcionó y archive la experiencia de lo que sí funcionó.
  • No tema enfrentar los problemas relacionados con la cobertura de los medios, pero no hable con el supervisor del reportero sin antes haber discutido el asunto con éste.
  • No dude en ofrecer elogios a una buena cobertura de los medios.

Es preciso convertir el periodismo ambiental en un canal de educación informal; se debe propiciar que los periodistas mantengan activo este tema, lo que les dará experiencia en su trabajo de comunicación.

Por lo anterior, se considera que si bien el periodista especializado en riesgos ambientales puede tener posiciones de denuncia, debe apoyársele para que fomente actitudes positivas y aliente consensos en el público, en el gobierno y en las empresas. De esa forma, se promovería un periodismo informativo, divulgativo y bien documentado, un periodismo comprometido pero no sectario. Es urgente ofrecer al ciudadano material para su conciencia, pero sobre todo para sus acciones cotidianas.

En los eventos sobre salud ambiental participan no solo aquellos periodistas que cubren el tema de salud sino también los de ambiente; cada uno de ellos tiene un tratamiento especial para estas noticias. A fin de contrarrestar las dificultades inherentes a estos temas, los propios periodistas latinoamericanos han emprendido esfuerzos de coordinación e intercambio que han llevado a la creación de redes y organizaciones locales, regionales e internacionales.

Existe una alternativa interesante de trabajo conjunto entre los medios de comunicación y las instancias gubernamentales responsables de elaborar un plan de comunicación de riesgos. Es recomendable identificar a los periodistas que cubren tanto los temas de salud como de ambiente para involucrarlos desde el inicio del plan y mantener una relación permanente que permita hacerlos partícipes en la toma de decisiones sobre salud ambiental. Eso permitirá que el periodista forme parte del grupo de trabajo y que se transforme en un legítimo colaborador.

Se debe apoyar el desarrollo de un periodismo especializado no sólo en cuestiones ambientales sino también en riegos a la salud humana. Es un periodismo en el que se establecen complicidades con el ciudadano, un periodismo de apelación constante a las actitudes y comportamientos de las personas, un periodismo que invita a la acción y a la modificación de las conductas que afectan la exposición a un peligro y que determinan en gran medida el riesgo.

La mejor disponibilidad de información sobre el ambiente por los medios de comunicación y luego la adecuada comunicación de esa información al público es esencial para combatir los problemas ambientales. Cada reportaje debe ser una invitación a la acción organizada de la población. En la solución de los problemas ambientales y de los riesgos a la salud debe participar la colectividad de individuos. La conciencia de la población organizada es la única vía para lograr un ambiente saludable.

El éxito de la comunicación ambiental no se mide por la manera cómo el público acepta las soluciones formuladas por los órganos de decisión; se consigue cuando un público bien informado elige las mejores soluciones con conocimiento de causa. Una de las funciones más trascendentales de los medios de comunicación consiste en ampliar la audiencia para el debate de una cuestión en particular. Eso frecuentemente conduce al replanteamiento del alcance del problema y a menudo provoca nuevas cuestiones y más polémica. Sin embargo, al mismo tiempo, provoca una nueva reflexión con las nuevas dimensiones que surgen del debate público más amplio. Eso suele producir, en consecuencia, políticas mejores y más duraderas.

Referencias

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  1. http://www.fplc.edu/RISK/vol5/summer/sandman.htm

  2. http://www.saladeprensa.org/art340.htm

  3. Periodismo ambiental: Cómo informar sobre el medio ambiente. Aula de Ecología Urbana de Vitoria-Gasteiz.

  4. Bacheta, V.L. Un periodismo ambiental, un convidado de piedra. http://www.uruguay.com/laonda/LaOnda/1-100/18

  5. http://www.uacj.mx/Publicaciones/sf/vol2num6y7/periodismo.htm

  6. http://www.union.org.mx/guia/derechosyobligaciones/periodismo.htm

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