Elaboración de mensajes


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A pesar de la complejidad de la información sobre riesgos, esta puede ser comprendida con facilidad si se transmite de forma simple y con términos que cualquier ciudadano común y corriente pueda entender. Así, la población tendrá una idea del riesgo y de la manera cómo puede actuar para protegerse. Sin embargo, muchas veces al simplificar la información no se da una perspectiva completa del problema, lo que es necesario para realizar juicios objetivos.

Muchos científicos piensan que dar información técnica al público puede conducir a que la audiencia vea al riesgo de la misma manera como lo ven los expertos. No obstante, se puede decir que proporcionar información hace una diferencia pero no sugiere que la información en sí misma haga la diferencia.

Los objetivos del plan de comunicación de riesgos son el fundamento de la elaboración del programa, su evaluación y la preparación de los mensajes.

Los objetivos deben ser realistas, así como claros y medibles para que pueda evaluarse su cumplimiento. Un objetivo puede ser el que la gente tome medidas preventivas ante una contingencia de contaminación atmosférica o que un grupo de trabajadores sepa usar el equipo de protección, por ello, el diseño de los mensajes debe lograr que la comunidad receptora cambie su conducta para cumplir el objetivo del Plan.

El paso inicial en la elaboración de mensajes es conocer a la audiencia, sus características sociales, culturales, económicas y experiencias vividas. Por ejemplo, comunicar riesgos a una comunidad que ha sufrido un evento accidental tendrá una forma diferente a la que se emplee para una población que no ha sufrido un problema así, pues la primera tendrá un sentimiento de indignación. También es importante conocer el nivel de información que se maneja, pues permite diseñar y presentar los mensajes en función de: a) qué es lo que ya sabe; b) qué es lo que quiere conocer la población; c) qué es lo que la organización o institución quiere que se sepa.

Al elaborar un mensaje de comunicación de riesgos es necesario conocer la percepción de la audiencia respecto al riesgo. Cuando no se tiene esa información, se deberán probar varios mensajes con grupos focales representativos de la audiencia. Muchos mensajes de comunicación de riesgo fracasan porque quienes los elaboran desconocen lo que su audiencia piensa y siente sobre el riesgo en cuestión.

Los factores que determinan cómo una persona interpreta una comunicación de riesgos son poco precisos. Como resultado, aquellos que diseñan y diseminan mensajes de riesgo no pueden predecir cómo serán interpretados ni qué influencia tendrán; sin embargo, existen algunas recomendaciones útiles que se pueden aplicar en el proceso de comunicación de riesgos.

Recomendaciones:

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Los materiales fáciles de entender están escritos en un lenguaje claro y están diseñados en un formato sencillo.

Un mensaje debe:

  • Enfatizar la información sobre aquellas acciones que los individuos deben realizar.
  • Estar redactado en un lenguaje claro y sencillo.
  • Respetar a la audiencia y sus preocupaciones.
  • Informar al público involucrado.

Una información completa debe tener cinco elementos básicos:

  1. Naturaleza del riesgo.
  2. Tipo de beneficios que se pueden obtener al reducir el riesgo.
  3. Las alternativas disponibles.
  4. La incertidumbre acerca de los riesgos y los beneficios.
  5. Los aspectos de manejo del riesgo.

Cuando se transmite información técnica se deben considerar algunos aspectos comparativos:

  1. Discusión detallada versus breve.
  2. Variación del detalle en cuanto a tipo y cantidad.
  3. Información neutral versus alarmante o tranquilizadora.
  4. Efecto de la información técnica sobre el riesgo percibido versus tamaño de la audiencia.
  5. Información técnica versus certeza científica.
  6. Variables potenciales de intervención.
  7. Canal que transmite información técnica.
  8. Claridad cuando se mencionan detalles técnicos.

Factores de confianza de la información

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Menos confiables
Más confiables
Una observación o pocas Muchas observaciones
Anécdota o reporte de caso Estudio científico
Sin publicar Publicado y revisado por un equipo editorial
No repetido Resultados reproducibles
Sujetos no humanos Sujetos humanos
Resultados no relacionados con la hipótesis Resultados que prueban hipótesis
Sin mención de limitaciones Discusión de limitaciones
Sin comparación con resultados previos Relación con estudios previos discutidos

La precisión de un mensaje se ve afectada por:

  • La credibilidad de la fuente.
  • Declaraciones previas de la fuente que no apoyan el mensaje actual.
  • Mensajes contradictorios de otras fuentes fidedignas.
  • Incompetencia real o percibida de la fuente.
  • La forma en que está presentada la información.

Manejo de la incertidumbre

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A través de los últimos años el público ha aprendido que la ciencia se puede equivocar, por ello, la certidumbre de la ciencia y la toma de decisiones basada en la misma es motivo de debate.

La incertidumbre es un tema al que se enfrenta la comunicación de riesgos. El público es capaz de entender el concepto de riesgo y debe ser informado de manera clara sobre las incertidumbres del mismo. Esto permitirá incrementar la credibilidad de las fuentes de información.

La toma de decisiones en situaciones de incertidumbre científica se caracteriza por la falta de certeza de los hechos, disputa sobre valores y urgencia. Se plantea que la toma de decisiones cuando existe incertidumbre científica implica la necesidad de tomar decisiones difíciles con base en hechos débiles.

La evolución de la comunicación de riesgos de un solo sentido a dos sentidos, en donde se comparte información, es crítica cuando la incertidumbre es una de las características predominantes del riesgo. En esos casos se debe incluir la perspectiva tanto del experto como de la población lega en el proceso de toma de decisiones pues permitirá que el proceso tenga éxito. Se ha sugerido que la interacción con el público en la toma de decisiones en caso de incertidumbre científica cambia de comunicación a negociación. La comunicación implica una conversación en dos sentidos para compartir información y perspectivas, mientras que la negociación puede ser vista como algo más interactivo en donde se involucran múltiples formas de conocimiento y de experiencia. La negociación fuerza a los participantes a tratar con ambigüedades e incertidumbres y a aceptar que tanto el conocimiento de los expertos como el del público lego sobre un riesgo en particular puede ser insuficiente o irrelevante. La experiencia ha demostrado que la comunicación de riesgos que da una seguridad falsa ante un riesgo solo puede ser contraproducente en el mediano y largo plazos.

Mapa del mensaje

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En los últimos años, Covello ha desarrollado una herramienta para la elaboración de mensajes de riesgo denominada mapa del mensaje. Un mapa del mensaje es una descripción detallada de respuestas organizadas jerárquicamente a las preguntas o preocupaciones anticipadas. Es una ayuda visual que proporciona un panorama de los mensajes de la organización con respecto a las preocupaciones importantes o aspectos controversiales.

El mapa del mensaje permite alcanzar ocho metas de la comunicación de riesgos:

  1. identificar a los contrapartes tempranamente en el proceso de comunicación;
  2. anticipar las preguntas y las preocupaciones de los contrapartes antes que aparezcan;
  3. organizar nuestros pensamientos e ideas y preparar mensajes en respuesta a esas preocupaciones y preguntas de las contrapartes;
  4. desarrollar mensajes clave e información de apoyo dentro de un marco de trabajo claro, conciso, transparente y accesible;
  5. promover un diálogo abierto sobre los mensajes dentro y fuera de la organización;
  6. proporcionar una guía amistosa a los voceros;
  7. asegurar que la organización tiene información y mensajes consistentes, y
  8. promover que la organización hable con una sola voz.

La generación de un mapa del mensaje puede ser tan importante como el mensaje terminado. Elabore un mapa del mensaje con la participación de expertos en diversos temas, por ejemplo, científicos, especialistas de la comunicación e individuos con experiencia en manejo de políticas y leyes, pues ello enriquecerá los puntos de vista sobre el mismo problema o preocupación dentro de la organización.

Con frecuencia, la falta de información en un mapa del mensaje nos refiere tempranamente a una falta de información en el propio mensaje, de tal forma que representa una oportunidad para subsanar a tiempo las carencias de información. El mapa del mensaje también nos proporciona claves para realizar cambios con respecto a estrategias, políticas o desempeño.

Son siete los pasos a seguir para elaborar un mapa del mensaje:

  1. Identificar a las contrapartes (interesados, afectados o partidos influenciables) con respecto a un tema o aspecto de gran preocupación. Posteriormente, las contrapartes pueden agruparse de acuerdo con los efectos potenciales y su credibilidad ante otras contrapartes (por ejemplo, víctimas, sus familias, individuos afectados directamente, personal de respuesta a emergencias, personal de salud pública, personal médico y para-médico, los medios de comunicación, etc.).

  2. Elaborar una lista completa de preocupaciones específicas para cada grupo importante de contrapartes. Estas preguntas y preocupaciones se generan en la investigación e incluyen el análisis del contenido de los medios (prensa, radio, televisión), sitios de la Internet, revisión de documentos, entrevistas con expertos en la materia, grupos focales, encuestas, etc.

  3. Analizar la lista de preocupaciones específicas para identificar grupos comunes de preocupaciones generales subyacentes. Los estudios de caso refieren que la mayoría de aspectos de gran preocupación se asocian con no más de 15 a 25 preocupaciones generales subyacentes. Como parte de este paso, se considera útil crear una matriz o tabla que relacione las contrapartes (priorizándolas) con sus preocupaciones.

  4. Elaborar mensajes clave como respuesta a las preocupaciones (generales y específicas) de las contrapartes. Estos mensajes clave se desarrollan a través de sesiones de lluvia de ideas con un grupo experto en el mapeo de mensajes (un experto en el tema a tratar, un especialista en comunicación, un experto en políticas o aspectos legales y administrativos y un facilitador). En las sesiones de lluvias de ideas emergen palabras clave para cada mensaje, las cuales sirven como una ayuda a la memoria. Cada mensaje no debe tener más de tres palabras clave.

    Los mensajes deben basarse en lo que la mayoría de la audiencia necesita saber, lo que la mayoría quiere saber y en lo que está más preocupada.

    El desarrollo de los mensajes debe seguir los principios de la comunicación de riesgos. Por ejemplo, en el caso de una crisis, la mayoría se encuentra tan alterada que tiene dificultades para escuchar, entender y recordar información; el ruido mental puede reducir la habilidad de una persona para procesar información en más de 80%. De esta forma, el reto para los comunicadores de riesgos durante la crisis es vencer las barreras que este ruido crea, producir mensajes precisos para diversas audiencias y lograr la mayor efectividad posible en la comunicación dentro de las propias limitaciones de la situación.

  5. Elaborar pruebas y hechos que apoyen cada mensaje clave. Para el desarrollo de información de apoyo se usan los mismos principios que guían la construcción de mensajes clave.

  6. Llevar a cabo una prueba sistemática de los mensajes utilizando procedimientos de prueba de mensajes estandarizados. La prueba del mensaje se debe iniciar pidiéndole a los expertos en el tema en cuestión, pero que no estén involucrados en el proceso del mapeo del mensaje original, la validación de la precisión de la información técnica contenida en el mapa del mensaje. Después, la prueba del mensaje debe hacerse con personas representativas de las audiencias objetivo.

  7. Entregar los mapas del mensaje preparados por medio del vocero capacitado y a través de los medios de comunicación adecuados. Por ejemplo, los mapas de mensajes pueden ser usados para estructurar conferencias de prensa, entrevistas con los medios de comunicación, intercambio de información, reuniones públicas, sitios de Internet, respuestas grabadas a líneas telefónicas de emergencia, etc.

Los mapas del mensaje son una herramienta viable para los comunicadores de riesgos, pues aseguran que la información de riesgo tenga la mayor posibilidad de ser escuchada, entendida y recordada. Lo más importante es que propician que las agencias desarrollen un grupo de mensajes consistentes y que se transmitan con una sola voz.

El cuadro que sigue presenta un ejemplo de un mapa del mensaje. Éste indica a quienes va dirigido y la pregunta que se está respondiendo.

Ejemplo de un mapa del mensaje

Tomador de decisiones: Público en General
Pregunta: ¿Qué tan contagiosa es la viruela?
Premisa del mensaje 1 Premisa del mensaje 2 Premisa del mensaje 3
La viruela se contagia lentamente comparada con el sarampión y la influenza Esto permite darnos tiempo para encontrar a los contagiados y vacunar a todas las personas que estuvieron en contacto con ellos Vacunación dentro de 3 ó 4 días del contacto puede prevenir la enfermedad
Hecho 1 que apoya el mensaje 1 Hecho 1 que apoya el mensaje 2 Hecho 1 que apoya el mensaje 3
Las personas solo se contagian cuando aparece el salpullido y están enfermas El tiempo de incubación es de 10 a 14 días Personas que nunca han sido vacunadas son las más importantes de vacunar
Hecho 2 que apoya el mensaje 1 Hecho 2 que apoya el mensaje 2 Hecho 2 que apoya el mensaje 3
Requiere de horas de contacto directo entre personas para su contagio Los recursos para encontrar a las personas son sencillos Adultos que fueron vacunados de niños pueden seguir teniendo inmunidad a la viruela
Hecho 3 que apoya el mensaje 1 Hecho 3 que apoya el mensaje 2 Hecho 3 que apoya el mensaje 3
No hay casos asintomáticos Encontrar a las personas expuestas y vacunarlas Vacunación adecuada está a la mano y el abastecimiento está en aumento

La primera fila son los tres mensajes que dan respuesta a la pregunta. Estos mensajes están escritos específicamente para la audiencia a quien le queremos comunicar esta información. A los mensajes se les ha asignado los números 1,3,2; el más importante va primero, seguido por el menos importante y al final el segundo más importante.

Abajo de cada mensaje vienen tres hechos que apoyan la premisa del mensaje con información adicional. Esta información sirve para clarificar detalles sobre nuestros mensajes.

Para utilizar adecuadamente la información contenida en cada mapa del mensaje es importante que la conozcamos con anticipación. Esto ayuda a que mantengamos el mensaje en el centro de atención y que evitemos dar información que pueda ser malinterpretada, que cree dudas, o que nos lleve a otro tema no relevante.

La percepción de la información siempre dependerá de si se presenta el vaso medio vacío o medio lleno, por ejemplo, si usted escucha que un pequeño número de personas ha sido afectado, recuerde que un gran número no está afectado y viceversa. Estos números son los que pueden ser presentados en muchas formas, por lo que es importante que las comparaciones tengan sentidos.

En el mensaje es importante considerar qué acciones se están llevando a cabo para reducir el riesgo y cuáles son los intercambios que se hacen cuando se habla de riesgos (por ejemplo, cuando se toma un medicamento la mayoría de las veces existen efectos colaterales).

Cuando los hechos parezcan confusos puede ser que la información que se haya dado sea falsa o esté incompleta o que quien dio la información la malinterpretó.

Elaboración de mensajes efectivos

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Se dice que un código es un sistema de signos estructurados de modo tal que transmiten un significado para alguien. Es lo que habitualmente se denomina el mensaje. En todo proceso de comunicación de masas se encuentra que el aspecto más importante es el mensaje.

Los diversos grupos de la audiencia (por ejemplo, la gente de más edad) responden a los mensajes de forma diferente, por lo que es conveniente manejar estrategias de comunicación de acuerdo con los grupos objetivo.

El mensaje puede tener múltiples formas, puede pertenecer a varios sistemas de signos, puede combinar dos o más de estos sistemas e, incluso, si pertenece a un solo sistema puede ser de distinta naturaleza que el lenguaje hablado. La complejidad del habla nos demuestra la mutua relación de los diferentes sistemas de lenguaje presentes en un mismo mensaje.

Hay que definir con claridad la información que se va a trasmitir, pues si bien muchos individuos querrán saber todo, otros solo estarán interesados en conocer si es seguro o no. Llegar a un término medio implica: a) informar sobre los hechos importantes que la gente necesita conocer; b) dar información básica para entender esos hechos; c) proveer datos adicionales para evitar interpretaciones erróneas, en especial tener cuidado de no afectar la credibilidad; y d) dar respuestas a las preguntas y preocupaciones del público.

Cuando el lenguaje es escrito, el comunicador debe extremar los cuidados y tener en cuenta que el lector está solo frente a la interpretación. En la redacción periodística, el lenguaje apela a una economía de palabras para transmitir de modo claro y conciso los hechos convertidos en noticia. Si debemos codificar un mensaje para los medios electrónicos, se debe tener en cuenta la síntesis y fugacidad del mensaje. En la radio, la intencionalidad al codificar es la de atrapar al oyente para que se convierta en una persona que escucha con atención. Para ello hay que saber combinar los códigos sonoros y lingüísticos en oraciones radiofónicas que integren formatos atractivos.

Un material fácil de entender es uno que:

  • Es visualmente atractivo.
  • Está organizado lógicamente.
  • Se puede entender desde la primera lectura.
  • Usa oraciones cortas.
  • Usa pronombres en singular.
  • Usa el tiempo presente.
  • Usa la voz activa.

Los mensajes impresos, tanto lingüísticos como icónicos, pueden ayudar eficazmente a la prevención si se consideran complementos de una acción integral, ya que fijan, documentan y recuerdan la idea central.

El material gráfico está dirigido generalmente a personas que saben leer y escribir, salvo que una imagen sintetice el mensaje sin necesidad de apoyo lingüístico, como en el caso de caricaturas bien diseñadas que sean lo suficientemente atractivas para enviar un mensaje a la población analfabeta (por ejemplo, algunos rociadores de plaguicidas, niños en la etapa preescolar, etc).

La imagen tiene que estar relacionada con la idiosincrasia, cultura y usos de la zona. El comunicador debe considerar que hay regiones en donde la transmisión oral es la forma habitual de comunicación y es allí donde el lenguaje debe responder a las necesidades de la audiencia.

Si se considera que gran parte de la población es visual (ver el capítulo sobre el Lenguaje corporal), es de suma importancia que las imágenes guarden correspondencia con lo que se quiere transmitir como mensaje, además de ser claras y atractivas y es aquí donde el trabajo del comunicador es fundamental. La tipografía debe seleccionarse a partir del tipo de mensaje. Su uso debe ser racional, discreto pero con impacto. A veces, hay la tendencia de recargar con texto las imágenes, pero eso cansa al receptor y hace que pierda el interés.

La diagramación es otro elemento importante en la comunicación de riesgos y debe estar convenientemente equilibrada. Cada una de las porciones del mensaje tiene un espacio determinado para que el lector no pierda ningún sector de la comunicación impresa. La inclusión de fotografías, dibujos, caricaturas y gráficas puede tener un buen impacto educativo si es clara, precisa, atractiva y relacionada con el mensaje escrito.

De lo anterior se deduce la necesidad de probar siempre los mensajes de riesgo con un grupo representativo de la audiencia. Hay numerosos ejemplos de mensajes de riesgo que prácticamente no han tenido ningún impacto. Puede ser que el mensaje no quedó claro, que se dio tanta información que el mensaje central perdió importancia, que no fue lo suficientemente llamativo para despertar la atención de la audiencia o que los mecanismos de difusión no fueron los óptimos. Hay experiencias en las que el mensaje estuvo bien elaborado, pero la forma de difundirlo a la audiencia no fue la adecuada.

Es común que las instituciones interesadas en dar información sobre riesgos impriman por razones de costos y facilidad mensajes universales que son distribuidos por igual a distintas audiencias en diversos lugares. Sin embargo, lo recomendable es que los mensajes se adapten al receptor sin perder la comunicación lingüística e iconográfica.

No es conveniente uniformizar los mensajes porque los receptores tienen sus propias características (educativas, sociales, culturales) que, como se ha visto, influyen en la percepción de los riesgos. No es lo mismo elaborar un folleto para la prevención del cólera en una zona rural indígena del Perú, que un folleto para evacuación ante la inminencia de una erupción volcánica en una zona rural de México o elaborar medidas de protección ante una inundación en Honduras.

Lo importante es que no se malgasten los escasos recursos en imprimir imágenes o palabras que no serán leídas ni vistas. O, lo que sería peor, que se leyeran a medias, lo que propiciaría la mala interpretación de los mensajes.

Existen variadas alternativas para la elaboración de mensajes. Por ejemplo, en áreas rurales de Asia se utiliza el teatro guiñol para la educación ambiental e igualmente puede ser utilizado para la comunicación de riesgos. El teatro guiñol puede ser itinerante, es fácil de diseñar y construir y es vistoso. El mensaje se construye a través de un guión simple, que permite la retroalimentación de la audiencia durante el espectáculo. Esta alternativa tiene la ventaja de ser una actividad recreativa, por lo que puede ser una magnífica herramienta para la comunicación de riesgos.

Otras sugerencias son:

  • Colocar los mensajes en grupos de mensajes, de tal manera que los más importantes se coloquen en la posición inicial y final.
  • Citar a terceras partes de alta credibilidad.
  • Desarrollar mensajes clave y apoyar con información que señale factores importantes de la percepción del riesgo y de indignación, tales como la confianza, beneficios, control, voluntariedad, temor, justicia, reversibilidad, potencial catastrófico, efectos en niños, origen, familiaridad, capacidad de ser recordado.
  • El uso de gráficas, ayudas visuales, analogías y narraciones (por ejemplo, historias personales) puede incrementar la habilidad del individuo para escuchar, entender y rememorar más de 50% del mensaje.
  • Balancear los mensajes negativos con mensajes constructivos, positivos u orientados a soluciones, en una proporción de 3:1.
  • Evitar el uso de palabras innecesarias, indefendibles o no productivas, tales como no, nunca, ninguno, nada.

Referencias

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  1. Bratschi. G. Comunicando el desastre. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza; 1995.

  2. Covello, V.T. Message mapping. Workshop on Bio-Terrorism and Risk Communication. WHO: Geneva; 2002.

  3. Thompson, KM. Health insight: a consumers´s guide to taking charge of health information. Risk in Perspective. Harvard Center for Risk Analysis. 7(7); 1999.

  4. www.psandman.com/articles/johnson1.htm

  5. www.psandman.com/articles/sess-3.htm

  6. www.inspection.gc.ca/english/corpaffr/publications/riscomm/riscomme.shtml

  7. www.foodriskclearinghouse.umd.edu/powerpoint/RiskCommunicationStrategies_text.htm

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